El afán de Jenaro por coleccionar cosas desde muy pequeño hizo posible la creación de este espectacular museo.

No obstante, no fue ni su único afán ni el primer negocio que fundó. Cuando era pequeño, gracias a su padre Vicente, tanto sus hermanos como él aprendieron el arte del atletismo. El cual, posteriormente transmitió a decenas de jóvenes, gracias a esto en el valle de Baztan lo consideran el «padre del atletismo».

En 1975, decidió crear una sección de atletismo en el CD Baztan, donde reunió a unos 40 jóvenes, entre los cuales estaban: las hermanas Begoña y Rosa Goñi, Mari José Belzunegui, Koro Garmendia, las hermanas Isuskiza de Amaiur, Idoia Mariezkurrena, Txomin Garmendia y Manolico Olabe, entre otros muchos. A consecuencia de la creciente iniciativa de la población por realizar actividades deportivas, decidió abrir el gimnasio «Olympia» en Elizondo.

En Elizondo, también tuvieron un primer museo en una bajera, la cual recibía muchas visitas ya que estaba junto al Camino de Santiago. Posteriormente, Jenaro y Carmen adquirieron una tienda de antigüedades en pleno centro de Pamplona.

En el 2006, volvieron a Sangüesa, compraron su casa familiar y finalmente crearon el museo. Durante 5 años, el edificio fue reformado y acondicionado para poder acoger la gran cantidad de objetos que Jenaro fue coleccionando durante toda una vida.

Finalmente, el «Museo Casa Jenaro» se inauguró en el 2014, y desde ese momento sus puertas siguen abiertas para recibir a toda aquella persona que quiera compartir sus intereses y conocer las diversas historias que el museo recoge.